La confección de artesanías hechas con tagua es el medio de supervivencia de las mujeres organizadas en la comunidad de Arimae, ubicada en la vía Interamericana, en la provincia de Darién.
Anida Bailari, de la etnia emberá wounan, es la administradora del Mercado de Artesanías, obra instaurada por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en el año 2000.
Aunque el rancho en donde se exhiben las manualidades está a pocos pasos de la carretera principal, las ventas son muy bajas y apenas "nos alcanza para comprar alimentos para nuestros hijos", señalan las mujeres artesanas.
A pesar de esta limitante, las madres enseñan a sus hijos cómo trabajar con la tagua (semilla de palma cuyo nombre científico es Phytelephas macrocarpa) y a realizar diversos tejidos con materiales obtenidos del procesamiento de la palma de chunga.
Las artesanías tienen precios desde un dólar. José Bacorizzo, dirigente indígena de Arimae, cree que el Instituto Panameño de Turismo debería promover sus artesanías, "porque hay pocas facilidades económicas en esta área".

