Si al pisar, usted nota que no hay espacio entre la planta del pie y el piso, o si al pararse de puntillas no se le forma un arco en la planta del pie, probablemente tenga pie plano.
En los niños de hasta cinco años, explica el ortopeda Gerinaldo Martínez, el arco aún no está formado, por lo que el pie plano es normal. Y en muchos adultos, el arco nunca se forma.
Los especialistas explican que, aunque en la mayoría de los casos no duele, el pie plano puede provocar dolor y cansancio, esguinces de tobillos y molestias en los tendones del tobillo. El ejercicio, por la anomalía de la posición del pie, puede producir cansancio. Por eso, muchas tiendas ofrecen zapatillas para pies planos. Sin embargo, un estudio realizado por científicos de la Universidad de Rijeka, en Croacia, reveló que el pie plano no altera las habilidades atléticas.
Según Martínez, hay dos tipos de pie plano: “el flexible, que es el más común, en el que el arco se pierde cuando el paciente apoya el pie, y el rígido, en el que el arco está ausente con o sin apoyo”.
El ortopeda Juan Vernaza indica que el tratamiento más común son las plantillas, aunque también se pueden realizar cirugías. Estos tratamientos, sin embargo, solo son necesarios en caso de dolores extremos, aclara.

