Hay formas de planificar el banquete navideño para desestresarte. Algunos ejemplos de mi vida real:
• En casa, mami solía comenzar a hacer galletas desde un mes antes (y las escondía, por supuesto).
• Nunca hay suficiente espacio en la nevera, así que planea cosas que se puedan preparar antes y tener en una alacena, etc.
• Nunca hay suficiente espacio en el horno ni suficientes ollas grandes para hacer todo a la misma vez. Por tanto, planea hacer cosas por adelantado que puedan prescindir del horno.
En primer lugar, mira cuánto espacio hay disponible, y vete deshaciendo de las cosas congeladas. Limpia esa nevera como si las FARC hubieran pasado por ahí con hambre. Luego, es hora de planificar tu menú. ¿Cuántos invitados tienes? Esto ayudará a decidir si quieres pavo y jamón, o pernil para comprar la cantidad necesaria de cada cosa.
Luego, saca la receta de cada plato, y haz cuadros para anotar todo lo que necesitas para la fiesta. Vas a poner divisiones: mantelería, bebidas y comida. Para esta tercera opción, vas a hacer una hoja tipo Excel como en la gráfica (que por razones de espacio no es una lista completa ni precisa).
Recuerda factorizar las demoras del tráfico en tu plan de acción.
Cuando el asunto es ir comprando por quincena, compra ahora las cosas no perecederas y ve guardándolas. Pero también compra el pavo, porque si no se acaba la marca que te gusta. Cuando se va acercando la fecha, de dos semanas a tres días antes compras las bebidas, te aseguras de que manteles, cubiertos, bandejas, etc., estén limpios y listos.
Tres a dos días antes compras lo perecedero y los vegetales, frutas, etc., y adelantas las cosas como los refritos y aliños.
Cuarenta y ocho horas antes, descongelas el pavo o jamón, lo “preparas” (el pavo lo metes en salmuera, por ejemplo, o aliñas el pernil), y unas 24 a 12 horas antes comienzas a hornear y poner mesa. La cosa es que programes tus tareas.

