Que el contacto con alguna textura sea desagradable, no poder responder a las demandas de un juego, dificultad para concentrarse en una labor debido a los diferentes estímulos del entorno, y poca tolerancia a los cambios en la rutina diaria son situaciones que afectan a algunos, y a otros no, en su desempeño cotidiano.
De acuerdo a Gloria Lizano, fisioterapeuta especializada en trastornos del desarrollo, la mayoría de las personas tienen en algún momento, dificultades en el procesamiento de la información sensorial en mayor o menor grado, sin que les ocasione mayores percances.
Sin embargo, en niños, adolescentes y adultos con Trastorno en el Procesamiento Sensorial (TPS) son dificultades crónicas e interfieren en su desempeño escolar, social y afectivo.

