"Soy actriz, cantante y roquera. Yo soy todo", se describiría ante la cámara Antonella Manzotti, una melliza con síndrome de Down convertida en estrella, después de formar parte del elenco de la primera obra teatral inclusiva en Centroamérica, basada en La cucarachita Mandinga, de Rogelio Sinán.
Por todo aquello, el domingo, cuando se dio el estreno del documental Es hora de enamorarse, que narra la historia tras bambalinas de la pieza teatral, Antonella, su hermana Rocío y el resto del elenco descenderían de una limusina y pasearían por la alfombra roja tendida en el teatro Balboa, como muestra de que ahora no solo eran actores de teatro, sino también de la pantalla grande.
Los flashes colmaron el recorrido de las personalidades, y ellos, muy naturales, hacían alarde de su simpatía: besos y sonrisas desbordadas se repetían aquí y allá para sus numerosos seguidores.
Durante la proyección de Es hora de enamorarse, dirigida por Guido Bilbao y producida por la fundación Down Panamá, el público fue contagiado por risas, suspiros y hasta lágrimas.
Los chicos del elenco se veían por primera vez en la pantalla grande y recordarían toda su preparación cargada de tensiones y temores, idénticos retos a los que se enfrentan los actores adultos, como la fatalidad de olvidar las líneas del texto durante el último ensayo.
El documental transita la vida de cada actor, entre ellas la de Ariel, cuya madre relataba cómo recibió la noticia de parte de los doctores de que su cuarto hijo venía con síndrome de Down. Sixta Ramsey estuvo en el estreno de la película y dice que toda aquella situación ha quedado en el pasado. “Ahora mi hijo ha demostrado que sí puede hacer lo que se propone”, decía orgullosa, al borde de las lágrimas, provocadas ya no por la tristeza, sino por la emoción.
María José Paiz, la actriz principal de La cucarachita Mandinga, mejor conocida como Majo, se levantó de su asiento durante la sesión de preguntas y respuestas para agradecer por la idea del documental, mientras sostenía su ramo de flores recién obsequiado.
En tanto, la inseparable pareja estrella, Rocío y Augusto, cuyo romance queda al descubierto en el filme, unidos de manos, se acariciaban uno al otro. Rocío, en cuanto tuvo oportunidad, tomó el micrófono para reiterar sus sentimientos: “Augusto y yo somos adultos y queremos amarnos”. El público les dio su aprobación con vítores y aplausos.
El elenco se prepara para su segunda obra teatral inclusiva, el musical Sin tu cariño, a estrenarse el 21 de abril en el teatro En Círculo, un montaje con canciones del salsero panameño Rubén Blades. “Recomiendo que vayan comprando sus boletos, pues ustedes ya vieron lo que son capaces de hacer estos actores”, dijo Miru Arias, de la fundación Down Panamá.
El documental se proyecta de nuevo hoy 12 de abril, a las 3:30 p.m., en la sala 5 de Cinépolis Multiplaza, como parte del Festival Internacional de Cine de Panamá.
