ALERTA. Los músculos, tendones, ligamentos, cartílagos y huesos son estructuras vivas que responden al estrés del ejercicio (carga de trabajo). Si la carga se aplica repentinamente o si la carga es muy grande puede fallar. El fallo también se puede dar por el acumulamiento de estrés. Al fallar cada estructura responde diferente y puede producir dolor.
Un ejemplo es el llamado delayed onset muscle soreness (DOMS, por sus siglas en inglés). Este es un dolor de variable intensidad (puede ser muy intenso) que inicia pocas horas después de una fuerte sesión de ejercicios y que alcanza el punto máximo de 24 a 48 horas. Aparece generalmente si se realizan ejercicios nuevos (a los que no se esté acostumbrado) o si algún ejercicio conocido se realiza muy fuerte o por períodos muy prolongados. Contracciones excéntricas (parte "negativa" del ejercicio) producen más DOMS que las concéntricas.
No se sabe con certeza qué ocasiona el DOMS, pero se piensa que puede indicar cierto grado de daño muscular. Al igual que los músculos, los tendones pueden lesionarse si se aplica mucha carga o esta se aplica muy rápido. Se pueden ver una tendinitis (inflamación de un tendón). Los huesos también necesitan tiempo para responder y "adaptarse" a las cargas grandes. Cuando se aumenta el estrés al hueso (como cuando se incrementa la distancia o la velocidad del entrenamiento), el cuerpo tiende a remover algo de hueso de las áreas con poco estrés y reforzar las zonas con mayor carga, este es el proceso de "remodelamiento".
Es un proceso normal que tiende a fortalecer el hueso. Pero si las cargas se aumentan mucho o muy rápidamente, el hueso no se podrá remodelar tan rápido y puede fallar, y se producen las llamadas fracturas por estrés. El primer signo de esto es dolor en el área del hueso, el mismo puede ser pobremente localizado inicialmente, pero si la situación continúa, este dolor se localiza mejor y el hueso puede doler cuando se le toca.
Los huesos más comúnmente afectados son la tibia (hueso largo de la pierna) y los metatarsianos (huesos largos en el empeine del pie). Todas estas condiciones requerirán de una consulta con su médico para descartar un problema más serio. Las consultas a tiempo pueden evitar que la lesión progrese y el daño se haga mayor o más prolongado, incluso permanente.
Resumiendo el ejercicio a menudo ocasiona cierto grado de incomodidad, pero esta molestia o dolor no debe ser ni muy severa ni muy prolongada.
SIGNOS ANORMALES
DOLOR: Se incrementa con el ejercicio o dura mucho (al pasar las horas o días).
IGUAL: No mejora con el descanso del área afectada.
RENDIMIENTO: Se deteriora el desempeño deportivo.
SUEÑO: Nos despierta
MEDICINA: Amerita cantidades crecientes de analgésicos para controlarlo.
