Hoy viernes será la segunda y última presentación de Drácula,que el Inac y el Ballet Nacional de Panamá realizan en el Teatro Nacional.
Drácula,espectáculo de ballet que relata la vida del vampiro rumano más famoso de todos los tiempos, cuenta con la actuación de 30 bailarines panameños y estudiantes de la Escuela Nacional de Danza del Instituto Superior de Bellas Artes, además de la dirección del coreógrafo estadounidense Kenneth von Heidecke del Chicago Festival Ballet.
A pesar de que en algunas partes del espectáculo de corte neoclásico aparecen más de 28 personas en el escenario, la coordinación y los movimientos son unánimes e impecables.
Los vestuarios resaltan la sobriedad de la actividad. En su mayoría son de colores claros y elegantes: amarillo pálido, verde tenue, lila y crema. El atuendo del personaje principal, Drácula, es la excepción: es negro con rojo.
Los cambios en la obra son drásticos. De la tranquilidad, la elegancia y la música tenue pasan al drama y a los tonos sonoros agudos.
La escenografía es sencilla, casi nula. La mayoría del tiempo la atención recae sobre los movimientos de los bailarines, no sobre objetos fijos. En pocas escenas la escenografía es esencial.
Entre ellas está la primera escena, en la que Drácula es traído por cuatro vampiros al escenario en un ataúd. La iluminación, en esta y en casi todas las escenas, es blanca y fuerte.
Los boletos para el espectáculo, que dura poco menos de dos horas, se pueden comprar en la taquilla del Teatro Nacional. Su valor es de 5, 10, 15, 20 y 25 dólares.
