Este año, el semblante de la música luce más mozo, fresco y femenino. Es que si se da un vistazo a los artistas destacados de este agónico 2010, sobresalen los nombres de Lady Gaga, Katy Perry y Taylor Swift.
Las tres son jóvenes y de carreras incipientes, pero el éxito que viven emula al de una estrella consolidada.
A ver, ¿cuánto tiempo le puede tomar a un cantante vender más de 10 millones de discos, ganar un par de premios Grammy, tener entre cuatro y cinco hits radiales, convertirse en un modelo juvenil y, de paso, en un blanco mediático favorito? A estas buenas chicas les tomó poco menos de dos años.
La más “veterana” del combo es Swift, que debutó a finales de 2006 con un álbum homónimo. A su vez, es la más chica, con 21 años. En 2008 lanzó Fearless y a mediados de este año apareció Speak Now.
De Katy Perry se empezó a escuchar en 2008 gracias a I Kissed a Girl y a Hot N Cold, de su disco One of the boys.
Desde 2001 estaba con la intentona discográfica, pero el único proyecto que pudo lanzar fue uno que llevó su nombre real, Katy Hudson, de canciones cristianas, música que la acompañó durante su infancia y adolescencia, pero el CD fue un completo fracaso.
Ahora, la excéntrica cantante de 26 años está en la radio con California Gurls, del álbum Teenage Dream, presentado este año.
Pero la más revolucionaria ha sido Lady Gaga. La artista de 24 años, que se vistió de carne cruda de pies a cabeza la noche que ganó ocho premios MTV, ha sido un fenómeno musical con temas como Alejandro, Bad romance, Just dance y Poker face, y social al ser la persona más seguida en las redes Facebook y Twitter.
¿Se trata de una nueva generación de estrellas musicales o de más fenómenos fugaces que expiran en poco tiempo? El análisis más adelante.
VEA El proceso de nuevas estrellas




