Antes, la diversión parecía tener un sinónimo de multisabores: heladerías. Ir a pasar un rato a esos establecimientos era “lo máximo… toda una experiencia”, aseguran personas que frecuentaban heladerías hace 30, 40, 50 y hasta 60 años.
Ok Amigo, Squirt, La Alameda, Rizo, La Inmaculada, La Casa del Helado y Tasty Freeze son algunas de las heladerías de antaño que adquirieron mucha fama en aquel entonces entre niños, jóvenes y adultos.
Todos estos locales –menos La Casa del Helado y La Inmaculada– cerraron ya sus puertas.
Pero, tal vez, el negocio de helados más popular fue La Inmaculada, la original que estaba en la Avenida Justo Arosemena, que registró recuerdos y anécdotas de sus clientes por más de 60 años.
Para el pintor Brooke Alfaro, La Inmaculada, más que una simple heladería, era el punto de encuentro de estudiantes y amigos que “casi todas las tardes” acudían al lugar para comer un Banana split o los siempre recordados No me olvides. “Si querías ver a alguien, tenías que ir a La Inmaculada y allí iba a estar”, recuerda.
En tanto, a la señora Marta Tejada, de 62 años, siempre le llamó la atención que La Inmaculada era el sitio más popular a pesar del poco lujo que tenía.
“Tal vez la cercanía de varios colegios y por su ubicación en la Justo Arosemena era que todos coincidíamos allí. Cada vez que la gente paseaba por la avenida Balboa terminaba comiéndose un No me olvides”, cita.
Las heladerías, incluso, llegaron a formar parte de la vida diaria de muchas personas. La señora Adela Fernández de Corró, de 75 años, dice que acudía a La inmaculada desde que tenía ocho o nueve años. “Iba desde ‘1940 y tanto’. Para nosotros no había mejor cosa que La Inmaculada… era una actividad familiar”.
VEA Nostalgia entre helados
