Antes, cuando llegaba la hora del recreo, era sinónimo –además de merienda– de juegos como la queda, liga china, y jacks.
Y cuando se salía de paseo en carro, la mejor forma de aprovechar el tiempo libre era jugando piedra, papel y tijera; guerra de pulgares o Simón dice.
Qué decir de los cumpleaños. Allí reinaban actividades de recreación, como “un, dos, tres: pan y queso”, las sillas y ponle la cola al burro.
Antes los niños se entretenían con juegos como equis y cero, pollito, rayuela, la lata, gallinita ciega, ladrones y policías, el escondite, sardinita enlatada, el pañuelo y saltar la soga.
Ahora, sin embargo, los videojuegos, la televisión, reproductores de música y computadoras han desplazado estas opciones de antaño.
Alberto Contreras, contador de 39 años, dice que los juegos de Nintendo y los programas en formato reality show acaparan la atención de sus dos hijos. “Se la pasan bailando y cantando entre ellos; hacen su propio reality show. Creo que es por la influencia de todos estos programas televisivos”, cita.
Un sondeo no científico realizado en el portal prensa.com dejó en evidencia entre los lectores el mismo sentimiento de Contreras. La consulta en la red trajo recuerdos de la infancia a quienes participaron.
“Jugando rayuela mis hermanas me enseñaron a leer y escribir los números antes de entrar al preescolar”; “había que ser muy ágil para jugar la liga china, ahora me caería si intentara saltar un set” y “para jugar no se necesita más que improvisar con un par de útiles y la imaginación” fueron algunos de los comentarios de los lectores.
VEA Efectos de la diversión actual
