Los rituales, las marchas, las procesiones y hasta las elecciones son parte del gran escenario de la vida en el que se siguen guiones establecidos. Cuando teatristas y antropólogos entendieron eso, crearon un campo interdisciplinario llamado estudios de performance.
“Los estudios de performances nos ayudan a entender estos procesos escénicos como actos de producción de cultura”, explica Sebastián Calderón Bentín, profesor de la Universidad de Nueva York y miembro de Performance Studies international, que la semana pasada auspició el evento Interoceánico.
El también director de la actividad explica que el campo académico del performances nacido entre las décadas de 1960 y 1970, en Estados Unidos, parte de la combinación de la investigación teatral con sus elementos artísticos, y la antropológica, que mira los rituales y la cultura popular.
“Performance es la palabra que abarca desde todas estas expresiones: la danza, el ballet, el teatro más clásico (Calderón de la Barca, William Shakespeare), hasta los que pueden ser rituales religiosos, una misa católica”, explica.
Sebastián Calderón Bentín
De Performance Studies international
En Panamá, hay varios ejemplos de acciones que pueden ser estudiadas desde esa perspectiva. Calderón menciona, por ejemplo, la peregrinación del Cristo Negro de Portobelo.
“Las personas se vuelven actores en este peregrinaje que tiene su coreografía de ir de diferentes puntos del país a Portobelo”, explica. Estudiar estos procesos escénicos, no necesariamente artísticos, abre la posibilidad de estudiar y entender la producción cultural.
“Los estudios de performance tratan de entender cómo el evento escénico está siempre conectado con los temas más grandes de una sociedad o una cultura”, comenta el investigador que además agrega que estos procesos también pueden tener matices políticos.
“La repartición de jamones de Chello [el diputado Sergio Gálvez], la podemos ver como una transacción, pero también como un ritual político que tiene una historia en Panamá, en el que se presenta el político como un arquetipo o personaje que es el que da”.
En ese sentido también podría estudiarse el Carnaval, según el académico, quien se hace varias preguntas: ¿por qué el Estado lo promociona?, ¿quién lo financia?, ¿quién lo dirige?, ¿qué espera el ciudadano del Carnaval?, ¿es una acto de purificación o un delibrio por emborracharse?
“Podemos preguntarnos, qué es lo que está pasando con nuestra cultura”, comenta Calderón, quien reconoce que el campo de estudio del performance es amplio y que en Panamá es mucho el trabajo que falta por hacer para entender la cultura panameña.
También hace falta preguntarnos qué tipo de trabajo artístico se enaltece y cuál tiende a ser ignorado o no puesto al centro, según Calderón, quien no obstante reconoce los esfuerzos del Instituto Nacional de Cultura por apoyar un arte más crítico.
Resalta el trabajo de Ela Spalding, quien dentro de Interoceánico hizo un performance al cual invitó a grupos de danza de Colón, en un proyecto que “apunta a la riqueza del trabajo artístico a nivel escénico de Colón, al que a veces no se le da representación en el imaginario popular de la cultura que debemos enaltecer”.
Latinoamérica
Los estudios de performance nacieron en Estados Unidos, y PSi es la organización internacional, pero hay organizaciones que se dedican a estos estudios en América Latina. Uno de ellos es el Instituto Hemisférico de Performance y Política, al cual Calderón también pertenece.
“Con Interoceánico hicimos que Panamá sea partícipe de esta presencia latinoamericana”, dijo el profesor, que espera que ese primer evento sea el punto de partida para una participación más amplia del arte en los problemas del país.
El Museo de Arte Contemporáneo presenta desde hoy viernes una muestra sobre la documentación del proceso y las acciones performáticas de Interoceánico. Participan de la exposición los artistas Carolina Borrero, Sofía Verzbolovskis, Eric Fajardo y Ela Spalding. El horario de la muestra es de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. y la entrada es gratuita.
