Entre agosto y septiembre de 2009, un equipo de científicos que forman parte de los Grupos de Cooperación Internacional para la Biodiversidad (ICBG) en Panamá logró aislar del hongo Pycnoporus sp. (la especie está por determinar), tres moléculas que, pese a ser similares a otras descritas antes, son novedosas, y planean probar en ensayos biológicos si inhiben el cáncer o enfermedades tropicales.
El Dr. Luis Cubilla, del Laboratorio de Bioorgánica Tropical de la Universidad de Panamá (UP), explica que el hongo proviene de una planta colectada en el Parque Nacional Coiba (PNC), llamada Desmotes incomparabilis, registrada como endémica. “Al cultivar los hongos de sus hojas, aislamos tres moléculas que nadie ha descrito en el mundo, que llamaremos Coibanoles”, agrega el científico, quien ha aislado al menos 18 compuestos activos de hongos endófitos colectados en el PNC y la isla Montuosa.
Los hongos endófitos son microorganismos que viven en los tejidos de las plantas. Para estudiarlos, se colectan hojas, se esterilizan, se cortan en pedacitos y se colocan por varios días en platos Petri. Los hongos crecen y se cultivan en diferentes sustratos, de los que se alimentan y luego producen sustancias químicas llamadas metabolitos secundarios, de las que se obtiene un extracto que los científicos analizan en busca de moléculas con potencial biomédico.
El proceso toma tiempo. Se debe revisar la literatura y establecer las propiedades físicas de las moléculas, para identificar si son nuevas o ya conocidas. Para determinar ciertas características, hay que hacer experimentos con equipos que a veces no se encuentran en el país.
“Los últimos datos para asegurar la estructura que teníamos propuesta me llegaron hace tres semanas de Estados Unidos; era un análisis de espectrometría de masas. Las moléculas tienen un peso, una masa, y para poderlas publicar debemos tener hasta cuatro dígitos después de la coma o punto decimal y no tenemos esos instrumentos. Hay que sacar permisos para enviar las muestras a otro país, para que nos den el número exacto y verificar la fórmula química”, explica el Dr. Cubilla.
Los científicos probarán los Coibanoles A, B, y C en los laboratorios del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat). El siguiente paso será escribir un artículo científico con los resultados en una revista especializada antes de que el proyecto culmine, en mayo de 2013.
En este trabajo colaboran, además, científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (Stri) y de Indicasat, quienes integran el programa ICBG, una iniciativa financiada por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y otras instituciones de ese país, que se enfoca en la búsqueda de medicamentos a partir de productos naturales y en la conservación de la biodiversidad. El Instituto de Oceanografía Scripps, la Universidad de California en Santa Cruz y la Universidad de Oregon, de EU, también apoyan el ICBG de Panamá.
La Dra. Alicia Ibáñez, de Stri, explica que inicialmente estudiaban casi de manera exclusiva los compuestos activos de plantas superiores, pero desde 2004 se incluyeron otros organismos, como los hongos endófitos y las cianobacterias marinas. Hoy día estudian, además, otros microorganismos como bacterias aisladas de sedimentos marinos y bacterias de corales, esponjas, equinodermos, etc. y cianobacterias terrestres y de aguas dulces, bacterias de líquenes y algas marinas.
Phyllys Coley y Thomas Kursar, de la Universidad de Utah e investigadores asociados de Stri, señalan que el programa ICBG ha identificado en Panamá cientos de compuestos con actividad contra enfermedades, pero solo unos pocos son suficientemente prometedores para patentarlos. “Tenemos tres patentes: una para un compuesto contra el cáncer y dos para compuestos contra la leishmaniasis”.
Conservación
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que “la pérdida de biodiversidad puede limitar el descubrimiento de posibles tratamientos para muchas enfermedades y problemas de salud”.
En el Parque Nacional Coiba, su gran diversidad de especies y su excelente estado de conservación brinda a los científicos la posibilidad de hallar más compuestos beneficiosos que en otros ambientes degradados, expresa la Dra. Ibáñez. Además, la existencia de especies endémicas supone un beneficio extra. “Si perdemos especies como la planta Desmotes incomparabilis, perdemos la posibilidad de encontrar compuestos con potencial para curar la malaria o el cáncer”. El Dr. Cubilla agrega que se debe cuidar la naturaleza, “porque es rica en cosas que no vemos y que pueden ser de utilidad a la humanidad”.
En agosto, el científico planea empezar otro estudio sobre macrohongos y microhongos de Panamá, en conjunto con la Universidad de Francfort (Alemania) y con apoyo de la Secretaría Nacio- nal de Ciencia, Tecnología e Innovación, en el que también extraerá compuestos para probarlos en bioensayos.
Compuestos activos en organismos del PN Coiba
El ICBG ha aislado unos 45 compuestos activos a partir de organismos del PN Coiba. Entre ellos, se puede mencionar aeroplysinin-1, con actividad antibacteriana y contra los parásitos de la malaria y el mal de Chagas. Este compuesto se obtuvo de las esponjas Aplysina chiriquiensis y Aplysina gerardogreeni, en una investigación liderada por el Dr. Marcelino Gutiérrez, de Indicasat. Del coral Muricea austera, se aislaron nueve compuestos con actividad antiprotozoaria.
En otro estudio, la Dra. Kerry McPhail, de la Universidad de Oregon, encontró el compuesto coibamida, aislado de la cianobacteria marina Leptolyngbya sp., que resultó muy activo contra el cáncer, y otros tres compuestos llamados leptolingolidas (A-C), activos contra malaria y leishmaniasis.
La Dra. Marcy Balunas, del Instituto de Oceanografía Scripps de California e Indicasat, aisló cinco compuestos activos de cianobacterias marinas: cuatro coibacinas (A-D) y el compuesto Santacruzamate, a partir de una cianobacteria de los alrededores del islote Santa Cruz. Y el Dr. William Gerwick, también del Instituto Scripps, aisló un compuesto de una cianobacteria de Coiba: la Veraguamida, muy activa contra el cáncer.



