Al reproducirse y diseminarse rápidamente sin control, las especies exóticas ya sean terrestres o marinas pueden acabar con poblaciones de especies nativas, causando impactos económicos y ecológicos. Se estima que con el cambio climático, los rangos de distribución de muchas especies cambiarán, lo que podría ocasionar nuevas invasiones.
En el caso de especies marinas, el transporte por barco favorece las invasiones. Para Panamá, como país de tránsito, es clave contar con información científica que permita evaluar opciones para controlarlas y prevenirlas.
En ese sentido, desde hace dos años, el biólogo marino Mark Torchin, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, lidera un estudio con el que busca determinar qué especies marinas invasoras están en Panamá, para elaborar una base de datos que ayude a orientar las políticas de control.
De hecho, se sabe que en el lago artificial Gatún, que suministra agua a las exclusas del Canal de Panamá, hay peces nativos como la vieja, el pejeperro y el sábalo pipón, pero también hay almejas y peces como la tilapia y el sargento, que fueron introducidos al país, indican Hortensia Broce, especialista ambiental de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y su colega, Ángel Tribaldos.
El estudio, que se pretende hacer en todo el país, por ahora se concentra en las entradas del Canal y las áreas marinas costeras circundantes.
Allí, los científicos estánanalizando la influencia del transporte marítimo en las invasiones de especies, con la colaboración de los puertos y la ACP, que está en capacidad de proporcionar datos de casi un siglo sobre el tránsito de las naves.
Una hipótesis postula que las regiones tropicales no están muy afectadas con invasiones de especies marinas debido a que hay mucha resistencia biótica, es decir, que las poblaciones nativas tienen una gran capacidad de mantener a raya a las invasoras, por la gran diversidad de competidores, predadores, enfermedades y parásitos que hay.
“Realmente no sabemos mucho sobre las invasiones de especies marinas, particularmente en los trópicos”, dice Torchin, y añade que el estudio en Panamá ayudará a entender más la realidad en Centroamérica.
