La variación genética en una población está determinada por las diferencias genómicas entre sus individuos. Mientras menos diferencias genéticas haya entre ellos, más estarán emparentados. Esto puede ser un problema si se reproducen, pues la endogamia favorece la infertilidad y los problemas de salud.
El éxito de supervivencia de las especies está en función de una alta tasa de variabilidad genética.
Por eso, si una población se aproxima a una alta tasa de homocigocidad [los hijos heredan los mismos genes de ambos padres], las probabilidades de que sufra problemas genéticos y de salud, son muy altas, explica la científica Oris Sanjur, investigadora y administradora del Laboratorio Molecular del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.
Hoy día, el tapir centroamericano (Tapirus bairdii) está en la lista de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Sus poblaciones se han ido reduciendo, sobre todo, por la pérdida de su hábitat y la cacería.
En Panamá hay una población de 26 tapires en cautiverio, distribuida entre el Parque Municipal Summit, el zoológico El Níspero y una finca privada en El Valle de Antón.

