Veinte cuadros transportan al observador a los trabajos de la ampliación del Canal istmeño y hacen cuestionar cómo una obra tan inmensa puede ser construida por seres humanos.Frente a las moles gigantescas de cemento y hierro cruzado de una esclusa, se detiene un obrero con su chaleco fosforescente ajeno a que sería inmortalizado para la muestra "Ampliación del Canal: De un océano a otro", en la cual los franceses Carole Pampoulie y Fréderic Bieth exploran el psicoanálisis y la parte filosófica de esta obra de ingeniería.En marzo de 2014, Pampoulie se adentró al área de trabajo del Canal y se dedicó junto con Bieth a buscar esos ángulos que hagan al espectador sorprenderse de la maravilla de un Canal que va de un océano a otro.
Reseña de los creadores
Una de las imágenes de Bieth explica cómo es que un espacio cuadrado puede parecer minúsculo desde cierto ángulo, pero luego al tomar una imagen más cercana el orificio se convierte en un cuadrante enorme.
El dúo, que el año pasado presentó su colección "De una ribera a otra", se vale también de elementos como un charco de agua en medio de las columnas de concreto para reflejar el cielo abierto, usando con habilidad las sombras y las luces de la fotografía en blanco y negro.Fue suficiente un día en el Canal para colectar las imágenes, pero más laborioso fue seleccionar en un año las imágenes que acertaran y fusionaran sus ideas, dicen."El sentido de vivir un momento histórico, ver hasta dónde puede ir el hombre en su construcción" es lo que evoca esta colección, afirma Pampoulie de los cuadros en tamaño 40 X 26 centímetros que revisten hasta el 19 de abril una sala del Museo del Canal Interoceánico en el Casco Antiguo.
Esta exhibición forma parte de las actividades artísticas que se despliegan como parte de la séptima edición del Macrofest, cuyo lema Conectando trata de involucrar diversas disciplinas de arte y posicionar el Casco Antiguo como atractivo turístico tanto para nacionales como para extranjeros.







