El sueco Raoul Wallenberg pasó a la historia por salvaguardar la vida de cerca de 100 mil judíos en Hungría durante el cruento episodio del holocausto. Sin embargo, a pesar de su relevante papel, su vida se apagó en el mayor de los silencios. Los detalles alrededor de su muerte quedaron sepultados en un misterio luego de ser apresado en Moscú, Rusia, en 1945.
En homenaje a su hazaña y para conmemorar los 70 años de la desaparición física del diplomático, arquitecto y empresario Wallenberg, la Embajada de Suecia en Panamá organiza hoy la apertura de la exposición documental “Para mí no hay otra opción”, en el Museo del Canal Interoceánico de Panamá en el Casco Antiguo.
Vestigios del holocausto en el MUCI
La muestra recopila los acontecimientos desde que Wallenberg fue asignado en 1944 por Suecia en Budapest, Hungría, para “salvar la vida de cuanto judío pudiera”. El ingenioso Wallenberg asumió su misión con valentía, internándose a los guetos y rescatando a los marchantes que iban, después de avanzar 200 kilómetros con frío y hambre, a morir en los crematorios multitudinarios por orden de su antagonista, Adolf Eichmann, defensor de la limpieza racial como “solución final del problema judío”.
El diplomático debía mediar con los soldados nazis incluso en los vagones de los trenes atestados de judíos para pedir la liberación de los rehenes, ampararlos con un pasaporte y luego refugiarlos en las casas suecas alquiladas para este fin. Más que un liberador, Wallenberg es reconocido por su sentido humanista y liderazgo civil, puesto que para cumplir su tarea debió poner en riesgo su propia vida a cambio de desviar de la muerte a los judíos.
Raoul Wallenberg
Diplomático sueco
La exhibición estará hasta el 12 de julio en el museo, para luego ser trasladada a Costa Rica. El precio de entrada de martes a sábado es de 2 dólares los adultos y 0.75 centésimos los estudiantes y jubilados, en horario de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., y los domingos el acceso es gratuito.
