Desde la gansa de los huevos de oro hasta la carrera entre la liebre y la tortuga, las fábulas de Esopo son famosas por enseñar lecciones morales con alegorías. Pero un nuevo estudio dice que por lo menos una de ellas puede haber tenido sustento en la realidad.
Es la fábula del cuervo sediento: el pájaro llega a una jarra en que el nivel del agua es demasiado bajo y deja caer piedras en su interior para elevarla. La moraleja: la necesidad es la madre de la invención.
Ahora, un grupo científico informa que los grajos, parientes de los cuervos, usaron la misma estrategia para hacer subir un gusano flotante en un tubo con agua. Los resultados de los experimentos fueron publicados en línea en la revista Current Biology .
Se ha comprobado que los grajos, al igual que los cuervos, han usado herramientas en experimentos previos.
Christopher Bird, de la Universidad de Cambridge, y un colega expusieron los grajos a un tubo de plástico transparente de 15 centímetros (6 pulgadas) de largo con agua y un gusano en la superficie. Los pájaros usaron espontáneamente el recurso de dejar caer las piedras en el tubo y parecieron calcular cuántas piedras necesitarían. Aprendieron rápidamente que las piedras grandes servían más.
Los investigadores dijeron que el cuervo de Esopo pudo haber sido un grajo, ya que en la antigüedad a ambos se les llamaba cuervos.

