Ana AlfaroESPECIAL PARA LA PRENSAvivir+@prensa.com
Los amantes del Sauvignon blanc reconocerán inmediatamente el aroma de la uchuva en este vino blanco, que alcanza su máxima expresión en Nueva Zelandia, donde también se cultiva esta extraña fruta.
Como aquel que no es profeta en su tierra, ha sido necesario que la uchuva adquiera prominencia en el resto del mundo antes de predicar en su propio país de orígen, Perú, donde ahora se ha convertido en la chica de moda de la cocina novoandina.
Aquí, algunos chefs como nuestra Cuquita y Álvaro Sandoval del restaurante 1985 la están comenzando a utilizar, y Manolo Caracol lleva rato incorporándola en su cocina. Hace un seviche de camarones con uchuva realmente espectacular.
Yo la he usado, junto con frutos rojos (fresas, moras, frambuesas) para hacer un Vacherin, o para hacer mousses, batidos y conservas, desde mermeladas hasta chutneys, pasando por salsas crudas tipo pico de gallo.
También es excelente como ingrediente agridulce en salsas para pescados, cerdo y pollo (en el Recetario hay un pollo con salsa de uchuvas, mostaza de Dijon y miel de caña y en ensaladas).
Algunas ideas: caprese con uchuvas en vez de tomates; mesclun, uchuvas, chèvre apanado y frito con vinagreta de balsámico blanco y aceite de oliva; berro, croutons, tocino y uchuvas con aderezo ranch.
Por lo general, se da bien doquiera se cultive el tomate.
A Sudáfrica llegó al despuntar el siglo XIX, y de ahí pasó a Australia, Nueva Zelandia y Tasmania.
También se da en China, India y Malasia, y en Hawai se da muy bien.
Los ingleses la llevaron a Florida, las Bahamas y Antillas Occidentales.
Actualmente, en Panamá las obtenemos bien importadas de Colombia o de agricultores en Tierras Altas como Bredio y Luzmila Menéndez, quienes las cultivan orgánicamente, aunque la comercialización de la fruta sigue siendo el principal impedimento para la expansión del cultivo, según me comentó la señora de Menéndez en reciente entrevista telefónica.

