Comer sabrosos frutos secos no es solo un placer del paladar, sino que el cerebro también los disfruta.
“No existe una fruta para la memoria”, resume la dietista del Ministerio de Salud Flavia Fontes. Sin embargo, el consumo moderado de frutos secos, sin descuidar una alimentación completa y balanceada, ayuda a la capacidad intelectual, apunta.
Pasitas, ciruelas pasas, dátiles y frutas disecadas, así como nueces, almendras, avellanas y maníes, proveen de alto valor nutritivo al metabolismo y son buenos portadores de energía por contar con altas calorías sanas, asegura la dietista.
Además, el cerebro humano necesita “glucosa” y “azúcares simples” para alimentarse, con lo cual los frutos secos le vienen a la perfección, añade.
