Euforia, lágrimas y emoción. Aquel era el panorama que se vivió en el Figali Convention Center (FCC) antes, durante y después del concierto de los Jonas Brothers, recital ocurrido el pasado miércoles.
No hubo lluvia de por medio o situación alguna que evitara que las fans del trío estadounidense hicieran fila fuera del recinto desde las 5:00 p.m. para ser las primeras en ingresar.
Incluso, se estima que un accidente vehicular en el puente de las Américas ocasionó que la aglomeración de cientos de carros fuese aún más duradera en el sector y más de un asistente al evento musical, desesperado por llegar a la presentación, partía hacia el FCC a pie.
Antes de ver a la muchedumbre, a metros de distancia del lugar, los gritos de cientos de niñas ya se escuchaban. Eran chicas que vociferaban a coro y a todo pulmón: “Jonas, Jonas, Jonas”.
Algunos admiradores afortunados pudieron entrar a la prueba de sonido de la banda o al Meet & Greet para conocer de cerca a sus ídolos y, luego de aquella experiencia, salían corriendo y gritando sin control: “¡Me tocó! ¡No me voy a bañar más nunca!”
Las expresiones de amor no se hicieron esperar hacia el trío de músicos: camisas, pancartas y pósteres con imágenes del grupo eran la norma entre el público, mayoritariamente compuesta por jóvenes.
Aunque se había dicho que las puertas del FCC abrirían a las 6:00 p.m., no fue hasta las 6:40 que poco a poco pudo entrar un público ansioso.
A las 8:15 p.m., en representación del talento patrio apareció en el escenario Margarita Henríquez cantando Vuela. Mientras que muchos de los fans de los Jonas Brothers seguían en la interminable fila, y en murmullo ascendente comentaban sobre lo que consideraban como una mala organización del evento.
Henríquez, con un vestido de tonos plateados, botas y una chaqueta negra, cantó tres temas de su nuevo álbum Punto de partida y emocionó al público, que asumía con ilusión que después de la intér-prete pana-meña podrían ver y escuchar a Kevin, Nick y Joe, los miembros de los Jonas Brothers.
A las 8:30 p.m., Margarita se despidió con alegría de los espectadores y, en vez de iniciar el evento principal como todos esperaban, las luces se volvieron a encender. Sorpresa: había que espera media hora más.
Aquello no sería tan grave, sino fuera porque el concierto fue un miércoles, una noche escolar, y muchos de los asistentes más pequeños se fueron recostando donde podían para tomar una pequeña siesta.
Parecía que el ánimo había decaído entre los presentes cuando a las 9:00 p.m. las luces volvieron a apagarse, y entre gritos y llantos de emoción se escucharon los acordes de Bounce, que los Jonas Brothers interpretan junto a su colega Demi Lovato. El plato fuerte por fin comenzaba.
VEA Jonas, música y locura
