Tras seis años de residir y crear en Chile, la artista panameña Ana Elena Garuz ha regresado a su tierra natal a exhibir su más reciente trabajo.
Del 17 de abril al 6 de mayo nueve de sus piezas podrán verse en la Galería Mateo Sariel en lo que es una continuación de los temas que desarrolló en su última exposición hace dos años y medio. Su punto de partida son fotos digitales de pelo de caballo tomadas de cerca por ella misma.
"El tema del pelo se ha ido desarrollando en mi obra conmigo. Se ha ido desarrollando con el tiempo: desde usarlo físicamente y ponerlo en collages hasta estas fotos. Es casi como un punto de partida y una excusa. No se trata de lo que era originalmente, obviamente. Pero como todo en el arte, como que uno vuelve a lo que hizo antes. Es como un círculo. Vas mezclando lo anterior con lo nuevo", explicó.
A esta artista le interesa "la ambigüedad que surge de la reinterpretación" de estas fotos. "De esta manera las personas pueden encontrar un significado más personalizado al trabajo mediante su propia historia personal y conocimiento".
En esta ocasión, para estas obras que empezó pintando en febrero de 2006, ha usado más rayas con la intención de que parezcan sombras y casi no ha usado el rojo.
"Lo de los colores, antes era más intencional. Ahora los mezclo sin pensar y siempre queda más o menos la misma paleta. Pero, bueno, todos tenemos una paleta que vamos desarrollando y con el tiempo va cambiando", indica.
Explica que al principio "intencionalmente" los beiges eran color piel, y "ahora los azules, las bases, muchas son como las pinturas de Sherwin Williams y Glidden que son casi como de mentira".
Para Garuz, es importante que las obras "denoten silencio". "La palabra silencio es algo que siempre está recurrente en mi cabeza cuando estoy trabajando, como la obra de Mark Rothko, que la ves y trae silencio, meditación y de un proceso que ha demorado cierto tiempo", explica.

