La disposición a incurrir en la infidelidad de algunas especies de pájaros -que normalmente viven en parejas monógamas- es hereditaria, según investigaciones recientes del Instituto Max Planck de Ornitología que aparece en la última edición de la revista PNAS.
Los estudios se concentraron en la infidelidad de las hembras de la especie taemopygia guttata (pinzón cebra o diamante mandarín, en el lenguaje ordinario), originaria de Australia.
Y aunque el estudio advierte de que no es claro que los resultados de la investigación puedan extrapolarse a otras especies que normalmente tienen también relaciones monógamas, afirma que entre los humanos también hay genes que pueden influir en la tendencia a la fidelidad o al adulterio.
Científicos del Instituto Max Planck concluyen que en el caso del pinzón cebra, la infidelidad femenina no reporta ventajas evolutivas y las hembras adúlteras lo hacen, porque han heredado esa disposición.