Luego de su breve presentación en el evento Pecha Kucha, celebrado el pasado diciembre en San Felipe, la Biblioteca Nacional acogió el lanzamiento formal del Diccionario del Español en Panamá o DEPA, como abrevia su autora, la académica y catedrática Margarita Vásquez Ledo.
Las empresas privadas que colaboraron con el proyecto dieron su agradecimiento a la también escritora, por haberlos dejado formar parte de una obra de estas características.
Después fue el turno de Vásquez quien, esta vez con más tiempo, diseccionó su obra, explicando las utilidades que ofrece el DEPA por medio de diversas clasificaciones para las palabras o frases hechas, que también se incluyen en el texto.
En primera instancia, Vásquez narró su inmersión en la literatura panameña, releyendo títulos que había superado hacía décadas y acudiendo a otros diccionarios de referencia como el de María Moliner, que considera adelantado a su tiempo, para cotejar cada palabra.
Sin duda, uno de los elementos más complicados a la hora de acometer una tarea que se extendió durante ocho años fue la selección de las palabras, en paralelo a la investigación sobre la diversidad léxica del pueblo panameño. Aquí entra en juego el académico cubano Humberto López Morales.
López fue el director del esfuerzo conjunto para lograr el reciente Diccionario de Americanismos, obra a la que Vásquez le debe mucho debido a que, indica, el trabajo en el ámbito nacional que realizaba para esa obra terminaba agregándose al futuro DEPA.
También hizo hincapié en la necesidad de que se estudie el origen de muchas palabras en Panamá, hasta ahora un gran misterio.
Para delimitar cada una de las más de 3 mil palabras que se recogen, Vásquez dijo que insertó diferentes categorías que permiten profundizar en las características de ese panameñismo, tales como si su uso está obsoleto, el nivel lingüístico en el que se aplica o la connotación que posee.
Cerró el evento el escritor Jorge Eduardo Ritter, quien destacó “que este diccionario era una necesidad”, sobre todo al ser un compendio con rigor científico, que desentraña un importante factor de la idiosincrasia nacional. En esa línea, ironizó sobre el uso que dan los medios al lenguaje, retorciéndolo hasta la saciedad.

