Su final fue como el que muchos desearían: el 6 de julio de 1971, Louis Armstrong se quedó pacíficamente dormido para siempre.
Hoy se cumplen 40 años de la muerte del músico de jazz más grande de todos los tiempos. “Tenía una enfermedad cardíaca y murió a primera hora de la mañana, en casa, en su cama, con su Lucille junto a él”, cuenta Deslyn Dyer, de la casa museo Louis Armstrong. Solo dos días antes de morir, “Pops” había celebrado su presunto cumpleaños en el jardín con amigos y vecinos.
Que Armstrong hizo trampa con la fecha, y con ello incluso se puso un año de más, no se supo hasta después de su muerte. En la iglesia del Sagrado Corazón de Nueva Orleans, apareció el registro con la fecha de nacimiento del artista, el 4 de agosto de 1901.
Pero, claramente, a Armstrong no debió parecerle lo suficientemente grandiosa y la cambió al 4 de julio de 1900: así combinaba el aniversario de la independencia de EU con el estreno del nuevo siglo.
Su modesta casa en el 107 del barrio neoyorkino de Queens es hoy un museo, cuyo jardín trasero esconde un paraíso. Allí vivieron Louis y Lucille Armstrong durante 30 años. Cuando “Satchmo” alcanzó la fama mundial y habría tenido dinero para comprarse un ático sobre los tejados de Manhattan, la pareja siguió viviendo allí. “Aquí puede experimentarse la humildad de Armstrong”, afirma. El apodo de “Satchmo” le vino dado por sus gruesos labios, con los que el genio de la música rodeaba la boquilla de su trompeta. Satchmo es una abreviación de satchel mouth, que en inglés significa tener la boca tan grande como un buzón.
