Para los demás, era todo un hombre: le gustaba pescar, cazar animales salvajes, había estado en la guerra y era periodista, pero todo ese arrojo se desvanecía cuando entraba en un bar o estaba delante de una mujer.
Era depresivo e inseguro: Ernest Hemingway es uno de los grandes de la literatura del siglo XX, pero al mismo tiempo un caso de manual de psicología.
Hace 50 años, el 2 de julio de 1961, el Premio Nobel se pegó un tiro, igual que años antes hiciese su padre, dos de sus hermanas y una nieta.
Desde el punto de vista material, a Ernest Miller Hemingway le fue bien.
Nació el 21 de julio en Oak Park, una localidad de las afueras de Chicago.
Su padre era médico, se crió en un hogar con estabilidad económica. Para contrariedad de los padres, se hizo reportero en Kansas y participó en la Primera Guerra Mundial como conductor de ambulancias.
Tras resultar herido grave en Italia y sufrir un desamor, escribió primero artículos para los diarios, luego reportajes y después novelas.
