Una de las críticas más fuertes que el escultor panameño Carlos Arboleda hace sobre el mantenimiento de los monumentos es la ignorancia de las autoridades respecto a su cuidado. "En vez de mandarlas a restaurar las pintan de blanco. O les pintan cejas y cabello como santos de iglesia".
La responsabilidad recae en el Municipio pero, a excepción de la cabeza de Einstein, su mantenimiento está a cargo de la empresa Servicios Generales de Panamá, que todos los días barre los parques, cada diez, corta la grama y cada 15 días le da mantenimiento a las luces y las bancas.
Su presidente, Isidro Flores, explica que el contrato con la Municipalidad sólo incluye esos servicios, pero aún así, Flores se preocupa de su restauración y para ello cuenta con un grupo de especialistas que trabajan en las esculturas previa autorización municipal.




