Fue una noche de símbolos, círculos que se cierran y un enorme artista sobre el escenario: Roger Waters, quien aterrizó en Berlín para emocionar a 11 mil personas con su interpretación de The Wall, la obra maestra de Pink Floyd y un hito en la historia del rock.
Treinta años después de la aparición de la ópera rock, el cofundador del grupo la recordó ante un O2-Arena a rebosar y con un show multimedia, que avanza a medida que se construye un muro gigante en el escenario.
“El miedo construye muros”, insistió una y otra vez Waters. El símbolo llegó con especial intensidad en una ciudad que, casualmente, recordaba el miércoles medio siglo de una fecha clave: el 15 de junio de 1961, el líder de la República Democrática Alemana Walter Ulbricht aseguró: “Nadie tiene la intención de levantar un muro”.
Dos meses más tarde, comenzaba a construirse la pared que dividió Berlín y el mundo. Fuegos artificiales, efectos de luz y muñecos gigantes encarnaron el “revival” de este alegato contra el fascismo y la violencia.
