Mario Vargas Llosa fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Tokio, la más prestigiosa de Japón, un país por el que mostró respeto y una “sana envidia” por su modo de “cuidar las formas”.
“Nunca hubiera imaginado que mis libros romperían las barreras de los idiomas” ni que “pudieran llegar a Japón”, admitió Vargas Llosa, a quien la Universidad de Tokio definió como impulsor de una literatura que guía al lector a “un mundo que trasciende el tiempo y el espacio”.
En su discurso de agradecimiento, destacó la influencia de los japoneses en Perú, donde están “desde fines del siglo XIX”.
