ESTUDIOS DE FLORA Y FAUNA. COLECTA DE BRIOFITAS.

INNOVA Biodiversidad en Cerro Turega

Estudiantes de la Universidad de Panamá hacen una investigación en una zona montañosa de Coclé y esperan determinar si los anfibios están afectados por el hongo chitridiomiceto. En Panamá, las briofitas constituyen el 8.85% de la flora total con 924 especies (635 musgos y 289 hepáticas). Pero las cifras podrían aumentar con el registro de nuevas especies.

INNOVA Biodiversidad en Cerro Turega
INNOVA Biodiversidad en Cerro Turega

Diana N. Gonzálezdigonzalez@prensa.comEl Cerro Turega se caracteriza por ser una región montañosa dentro de la Cordillera Central, que alcanza los mil 185 metros sobre el nivel del mar y posee un clima húmedo con una temperatura promedio de 21°C.

Está ubicado en el corregimiento de Pajonal, distrito de Penonomé, provincia de Coclé (ver mapa) y fue catalogado como reserva hídrica en 2005.

Por él pasan el río Sofrón, el Sofrito y algunas quebradas. Posee un bosque nuboso donde se encuentran especies endémicas y gran cantidad de briofitas, orquídeas, helechos y bromelias.

El potencial en riqueza de biodiversidad que tiene este cerro captó la atención de los estudiantes de la Sociedad de Investigaciones Biológicas de la Universidad de Panamá (Sibup) para realizar el estudio “Valoración de la Flora y Fauna del Cerro Turega”.

Ángel Sosa, director general de dicha organización y propulsor de la investigación, asegura que “son los pioneros en la realización de este estudio preliminar que busca determinar cómo está la vida animal y vegetal del área”.

El trabajo de campo se realizó durante tres días en diciembre de 2007 y contó, además, con la participación de José Gudiño, secretario de investigación e Irving Vergara, secretario de finanzas, ambos estudiantes graduandos de Biología Vegetal.

HALLAZGOS

En la parte baja del Cerro Turega encontraron anfibios como la rana arbórea (Smilisca sila) y la ranita de cristal (Hyalinobatrachium fleishmanni), así como una serpiente conocida como “ojo de gato” (Imantodes cenchoa) y una lagartija del género Echinosaura.

Sosa, quien estudia zoología, describe que en su segunda noche de investigación extrañó el sonido (croa) que emiten los anfibios. Considera que es posible que su ausencia podría estar relacionada al hongo chitridiomiceto, que ha ido diezmando otras poblaciones de anfibios ubicadas en el sector oeste de Panamá. Esa noche solo encontró sapos comunes (Bufo marinus) y una lagartija del género Dactyloa.

En esta gira de investigación hallaron en total 31 familias, 65 géneros y 84 especies de briofitas, entre hepáticas y musgos.

Aves

Durante el recorrido por el Cerro Turega, los estudiantes observaron 27 especies de aves, entre las que se destacan: el tucancillo verde (Aulacorhynchus prasinus coeruleogularis), la tángara cabecibaya (Tangara gyrola) y la tángara goliplata (Tangara icterocephala frantzii). Estas especies son propias de tierras altas.

Reportes Briológicos

De acuerdo con el estudiante de botánica, José Gudiño, en la realización de los primeros reportes briológicos (estudio de plantas pequeñas) cree haber encontrado una novedad científica de la flora panameña.

Explica que durante la colecta de especies de briofitas (entre hepáticas y musgos) halló una que hasta la fecha no ha podido identificar, ya que según la clave de especies registradas en Panamá, esta, “por sus características no coincide ni con los géneros ni especies antes estudiadas”.

Añade que lo que sí se sabe es que es una briofita de la familia de los musgos y probablemente sea una neckeraceae, que crece sobre otras plantas.

Este espécimen será enviado por la doctora Noris Salazar y la doctora Inés Sastre de Jesús, de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología de la Universidad de Panamá, a Puerto Rico, para determinar su género y especie.

Según los investigadores, hasta la fecha ninguna persona ni institución había realizado una colecta de briofitas en el Cerro Turega. En Panamá hay cerca de 900 especies de plantas y con este estudio “estamos aportando nueva información sobre la diversidad botánica”, estima Gudiño.

Por su parte, Ángel Sosa, graduando de zoología, espera continuar con una segunda etapa de la investigación para saber si en realidad la población de anfibios en este lugar está siendo afectada por el hongo chitridiomiceto y para buscar nueva información de la fauna y flora en el Cerro Turega.

Le gustaría identificar las especies de vertebrados que hay en la zona, para lo cual necesitará equipos como redes de niebla, trampas y ganchos para manipular serpientes.

Pero, añade Sosa, para continuar con una segunda fase del estudio, que se hizo con recursos de la Sociedad de Investigaciones Biológicas de la Universidad de Panamá, se requiere de un presupuesto que a la fecha no existe.


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