Los implantes de seno de silicona son relativamente seguros pese a las complicaciones frecuentes que obligan a una de cada cinco mujeres a removérselos dentro de los 10 años, según las autoridades estadounidenses de salud.
Un informe difundido ayer por la Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), es la primera evaluación que hace la agencia sobre los implantes desde que los reguladores les permitieron regresar al mercado en 2006.
Esa decisión se produjo después de una prohibición de 14 años en las que solamente se permitían implantes con una solución salina. La FDA retiró los implantes de silicona del mercado en 1992, diciendo que los fabricantes no habían suministrado datos médicos que confirmasen su seguridad y efectividad.
A la vez, existían preocupaciones sobre una posible conexión con una serie de enfermedades, incluyendo el cáncer y el lupus, pero la agencia devolvió los implantes al mercado hace cinco años.
