Descubrir el diagnóstico médico de autismo o asperger en sus hijos resulta difícil para los padres.
Los niños que presentan estos trastornos generalizados del desarrollo se caracterizan por estar encerrados en sí mismos, y la mayoría son poco sociables, incluso, con sus familiares.
Cecilia Solano, maestra de docencia integral en las aulas, trabaja con niños autistas y comenta que hay que tener presentes ciertos aspectos cuando los niños tienen entre 1 y 2 años para identificar los síntomas.
Si el niño mira solo cuando quiere –y no cuando se le llama– o pareciera sordo cuando se le dice algo son señales que indican que algo no está bien, enuncia.
Solano explica, que el autismo es un desarrollo disarmónico en las distintas áreas de funcionamiento psicológico. Si un niño tiene poco lenguaje, es muy metódico, no escatima el peligro y se autoagrede, padece de autismo.
Un trastorno muy ligado al autismo es el asperger.
Incluso, la licenciada en estimulación temprana, Angie Romero comenta que, en ocasiones, quien padece de asperger se le denomina autista de alto rendimiento.
Esto se debe a que el asperguer tiene ciertas diferencias con el autismo: los niños son más comunicativos, tienen intereses obsesivos y poseen un coeficiente intelectual muy avanzado.
En ambos trastornos, Romero recomienda trabajar la modificación de la conducta y la percepción visual del niño a través de dibujos y colores.
