Getzalette Reyes Diana N. Gonzálezvivir+@prensa.com¿Tiene idea de lo que siente una madre cuando escucha de un médico que su hijo tiene un problema de interacción social causado por ella? Así se sintió hace dos décadas Dabaiba Conte de Nilipour, presidenta de la Fundación Soy Capaz, creada para concienciar a la sociedad y orientar a los padres sobre el niño con autismo.
"Hace 20 años en busca de ayuda acudí a la Caja de Seguro Social (CSS) para conocer el porqué mi bebé de un año y ocho meses tenía una conducta regresiva cuando se suponía debería tener avances en su lenguaje verbal y en la forma de comunicación. En ese entonces, los especialistas desconocían que este comportamiento era típico de un niño con autismo. Sin embargo, las madres fuimos denominadas como ‘refrigeradoras’ o ’frías’. Fue terrible", expresa Conte de Nilipour.
Otros padres han tenido diversas experiencias por la falta de información científica, orientación, seguimiento y tratamientos especializados.
Tal es el caso de Aldo López Martínez, quien dice sentirse "atado de manos" cada vez que se dirige a la CSS en busca de los medicamentos para controlar la ansiedad y las convulsiones de su hija de 13 años y le dicen: "no hay medicamentos".
Esa falta de medicinas le genera un gasto mensual de 100 dólares.
Para Saba Rodríguez hay una falta de concienciación en el trato humano hacia los niños con autismo. "Usted no se imagina cómo un diagnóstico de autismo le cambia la vida a un padre en cuestión de segundos", asegura.
López y Rodríguez confiesan que han sido víctimas del menosprecio de la sociedad y de la ignorancia. "Cuando salimos con los niños al parque o centros comerciales somos vistos como seres extraños y créame que es muy incómodo".
Para Noris Moreno de Flagge, especialista en neurología y jefa de la Clínica de Autismo del Hospital del Niño, hay que reconocer que Panamá carece de una verdadera educación y tratamientos para atender a los niños con este síndrome o desorden de las funciones del cerebro. "El autismo guarda una estrecha relación genética y se caracteriza por la falta de interacción social, sin embargo, en materia de investigación mundial, aún no se sabe sus verdaderas causas".
Moreno de Flagge resalta que en su consulta mensual atiende un caso nuevo de un niño con autismo.
Vea Un diagnóstico con varios rostros

