Nace don Justo Arosemena Quesada el 9 de agosto de 1821 en la ciudad de Panamá; fueron sus padres Mariano Arosemena, otro valioso varón, y Dolores Quesada.
Los estudios primarios los efectuó en esta capital. Los estudios profesionales, como era lo frecuente en su época, los recibió en Bogotá, Colombia, primero, y en la Universidad de Magdalena, después. Fue así como don Justo obtuvo su título de abogado.
Mas, no fue esta la única actividad que desarrolló durante su prolífica vida, ya que también sobresalió como orador, economista, escritor, político, reformista, codificador, diplomático, historiador y periodista.
Tras una fecunda vida dedicada al provecho y avance del resto de sus conciudadanos (¿podrá tener otros semejantes hoy?) fallece en la ciudad de Colón el 23 de febrero de 1896, cumplidos 75 años de edad.
La mayoría de sus celebres frases por él pronunciadas hacen alusión a las que fueron las principales metas de su vida, o sea, la lucha por la posesión y cumplimiento de los derechos humanos, la transformación de Panamá en un estado federal (lo cual consiguió, pero no fue tan fructífero como se esperaba y de muy corta duración), la separación de Panamá de la Colombia de esos tiempos y el oponerse a la expansión colonialista de Estados Unidos.
Entre los puestos públicos que desempeñó, son dignos de mencionar: en 1855 fue el primer presidente del estado federal de Panamá; presidió la Convención constituyente de Río Negro, Colombia, en 1865; fue representante diplomático de Colombia, al cual pertenecíamos por voluntad propia, en los siguientes países: Francia, Perú, Estados Unidos, Inglaterra y Venezuela; fue representante de Panamá en el Congreso Colombiano.
En forma voluntaria don Justo participó en el movimiento separatista de Colombia, dirigido por Tomás Herrera y cuando tan solo tenía 19 años.
Fue también abogado del ferrocarril transístimico de Panamá.
Escribió una multitud de ensayos, apuntes, artículos de los más variados, provechosos, patrióticos e interesantes temas.
Varios y muy distinguidos escritores panameños actuales le han dedicado múltiples artículos en los cuales analizan el pensamiento y la obra de Arosemena Quesada.
En plan anecdótico recordemos que Octavio Méndez Pereire, el primer rector de la Universidad de Panamá, escribió una especie de parodia del Padrenuestro dedicada a don Justo y de la cual traeremos algunos de sus apartes, que de seguro lo encontrarán curioso e interesante: "Padre nuestro, don Justo, qué estás en el cielobienaventurado sea tu nombre, no para el disimulo de la intención culpable, ni para la rutina del recuerdo... sino como un santo y seña de un Panamá mejor... No nos dejes caer, padre Justo, en la tentación de la comodidad mercenaria o de la paciencia indigna. Líbranos del mal de vivir sin espíritu y sin ansias de Nación, sin empeño de mayor justicia o de solo estar atento al provecho individual".
No se ha transcrito esa especie de oración de manera completa. Cada uno de ustedes amables lectores hagan uso de su oración personal.
Y para terminar una rectificación son 43 años los que han transcurrido desde el 9 de enero de 1964 y no 42 como en las raíces del domingo pasado apareció.
Por otro lado, agradecemos a Luis Eduardo Quirós B., quien nos escribió rectificando que el personaje que apareció en la fotografía de las raíces dedicadas a Acción Comunal no era Ramón Mora, sino José Manuel Quirós y Quirós, secretario general de Acción Comunal.
Textos: Harry Castro Stanziola Fotografías: Ricardo López Arias Comentarios: vivir+@prensa.com
