El idioma no está escrito en piedra. Con el paso del tiempo nacen y mueren nuevas palabras. Sin embargo, existen aspectos sociales y culturales que han ayudado a que la forma de expresión cambie radicalmente.
En el caso de Panamá, hay vocablos que resultan descabellados, y que ni siquiera aspiran a formar parte algún día del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pero tienen un significado generalizado y arraigado.
Anglicismos, ironías, regionalismos, palabras dichas al revés y expresiones “muy mal empleadas” caracterizan la forma de hablar en Panamá, indican el escritor César Young y Margarita Vásquez, catedrática e integrante de la Academia Panameña de la Lengua.
“Mopri”, por primo; “parquear” (del verbo en inglés to park) por estacionar y “en vivo”, en lugar de en directo, son algunos ejemplos que ilustran la “rica” composición del español en Panamá, comenta Vásquez.

