Una exposición sobre Licca-chan, la versión nipona de la Barbie, celebra esta semana en Tokio la popularidad de la “cultura de chicas”, una corriente de moda en Japón.
A pesar de ser una exposición de 200 muñecas y sus complementos, esa muestra está llena de madres que fotografían los cientos de modelos de Licca, que desde 1967 ha evolucionado hasta en cuatro versiones.
La “Girlish Culture” (cultura de chicas) es una tendencia muy popular en Japón que tiene como uno de sus ingredientes la pasión por evocar la nostalgia de personajes de la infancia, al igual que otro de los grandes íconos nipones, la gatita “Hello Kitty”.
Licca-chan es una muñeca de 11 años que nació castaña, pero que, fiel a las modas, se tiñó a pelirroja, morena y rubia, además de ir cambiando sus cortes, peinados y accesorios.
Esta muñeca tiene algunas cosas en común con su homóloga, como el mítico descapotable rojo en el que Barbie paseaba con Ken por Malibú, similar al que Licca-chan se pasea con Wataru por Tokio. Lo que no tiene en común con Barbie son las voluptuosas formas físicas. Licca-chan, al estilo japonés, es menuda y casi no tiene pecho.

