El panameño Juan José Pimento vive en el sur de Alemania y, aunque el reciente brote de la bacteria E. coli surgió al norte del país por contaminación de semillas, le ha tocado convivir con la alarma sanitaria.
Ya han pasado tres semanas desde el inicio del brote. Pimento percibe que la situación se ha controlado.
Al comienzo, los supermercados procedieron a retirar ciertos tipos de verduras, como lechugas, pepinos y tomates. “Si pedía una hamburguesa en un restaurante durante los primeros días, me daban pan con carne”.
Hace unas dos semanas, un amigo suyo pidió una ensalada, y la lechuga servida había sido precocida y no tenía sabor. “Los restaurantes y cafés van tomando ellos mismos sus precauciones”.
Según Pimento, la intensidad por la alarma ha bajado poco a poco en Alemania. Cree que la crisis se ha ido sectorizando al indicarse en los supermercados qué alimentos podrían ser riesgosos y cuál es su país de procedencia. “Al vender verduras o frutas, todos los supermercados indican de qué región del globo provienen”.
Aunque la situación se ha controlado, Pimento prefiere “curarse en salud”. Ha optado por llevar una dieta constituida por alimentos cocidos como arroz, pasta, puerco y papas. “Lo que sea, siempre que sea cocido; he procurado no comer nada crudo para evitar riesgos”.
