“Era una niña solitaria, en la escuela no había gente con la que yo tuviera nada en común, y si hubiera existido la manera de conectar con personas que les gustara lo mismo que a mí, hubiese sido increíble”, afirma la escritora Lorena Amkie al preguntarle cómo nace su libro El club de los perdedores. Una historia que toca el tema del acoso en las escuelas desde una perspectiva juvenil, moderna, a un problema que pareciese atemporal.
¿Qué es ser un perdedor?
Justo lo que hice con esta novela fue intentar cambiar esa definición de qué es un perdedor. Es una connotación negativa, con la cual muchos hemos sido catalogados como perdedores. Tal como dice el libro, es ser alguien que hace cosas distintas a los demás.
También toca el tema del 'bullying' desde la perspectiva del espectador. ¿Por qué?
A la mayoría nos pasa lo mismo, no nos atrevemos a meter las manos en los pleitos y dejamos que las cosas sucedan. Acá en México hay un dicho que dice: ‘Igual tiene la culpa el que mata a la vaca, que el que le agarra la pata’. El que deja que suceda también lleva algo de responsabilidad. En mis años de la secundaria no pude reaccionar como me hubiera gustado ante la violencia que vi, hay mucho de esa historia dentro del libro, entonces a Alexa (protagonista de la historia) sí le di los recursos de reaccionar como a mí me hubiera gustado hacerlo.
¿Cómo escogiste las canciones que están en el libro?
Muchas de las canciones que se mencionan en el libro no son nuevas, son temas que yo oía en la adolescencia. Es parte de lo que promuevo en mi libro: ser uno mismo. Como autora sigo siendo yo misma, con mi edad, con mis gustos musicales. Y es una manera de compartir. Las canciones tienen su historia dentro de la obra. Hay una escena muy fuerte de Alexa, y las canciones van salvándola poco a poco. Al igual que un encuentro con una persona en el momento correcto puede cambiarte la vida, también una canción puede hacer lo mismo.
¿Hay una estrategia para sobrevivir la adolescencia?
La lección que aprendí de mi adolescencia fue que las cosas van a mejorar. Esta etapa no será para siempre. En el libro quise transmitir a los chicos que tengan paciencia, porque sí van a encontrar a gente parecida a ellos, sí encontrarán el lugar al que pertenecen. La adolescencia, por su naturaleza, nunca va a dejar de ser difícil, pero si existiera una estrategia de sobrevivencia sería buscar las actividades que te hagan feliz y con quién compartirlas.
Hay un sitio web, los chicos comparten sus historias y se contactan con otros jóvenes.
