Idalia Díaz nunca imaginó que la sangre que corría por su cuerpo le estaba provocando una anemia a su hijo Daniel Josué, a quien llevaba en su útero.
Fue en la semana 29 de embarazo cuando Idalia supo que su sangre, con factor Rh negativo, y la de su hijo, Rh positivo, eran incompatibles.
Este problema provocó una mal conocido como “eritroblastosis fetal”, que se presenta cuando la madre y el bebé tienen grupos sanguíneos diferentes. La madre produce sustancias llamadas anticuerpos que atacan los glóbulos rojos del bebé en desarrollo.
“Daniel Josué presentó una severa anemia fetal que lo pudo llevar a la muerte”, contó su madre Idalia, mientras lo mecía en sus brazos, ahora con cuatro meses de nacido.
No obstante, el caso de Daniel Josué llegó a manos de especialistas del Hospital Santo Tomás (HST), que para salvar su vida aplicaron y completaron por primera vez en Panamá un tratamiento conocido como “transfusión intrauterina”.
Rodrigo Velarde, jefe de Obstetricia del HST, explicó que el tratamiento consistió en transfundir sangre al bebé dentro del útero, mediante la introducción de una aguja que atravesó la barriga de la madre, penetró el útero y llegó al estómago del feto.
A través de esta aguja recorría la sangre que combatiría la anemia que presentaba el feto y eliminaría la acumulación de líquido que tenía en el área abdominal.
Para lograr aplicar este tratamiento, destacó Velarde, se debió inyectar un paralizante muscular en el glúteo del feto. Mientras que para estabilizar al infante se necesitó de dos transfusiones de sangre, la primera de 90 cc y otras de 110 cc, logrando que el bebé llegara a las 32 semanas de embarazo y se practicara una cesárea a la madre.

