Un reciente reportaje de la agencia AP sobre la “tragedia de la selva amazónica” debido a la fiebre por el oro, narra cómo la cantidad de mineros independientes en la provincia peruana de Madre de Dios se ha expandido a 40 mil. Estos obreros están deforestando la selva un popular destino turístico gracias a su biodiversidad y contaminando el aire y el agua con toneladas de mercurio, un metal tóxico para la salud y el ambiente, que usan para extraer el oro del suelo.
“Los locales queman más mercurio frente a las tiendas que compran el oro, de las cuales una media docena se sitúa frente al mercado principal de Puerto Maldonado”, una zona donde la mayoría de la gente va de compras, come y trabaja.
Según Luis Fernández, un científico de la Universidad de Stanford que ha estudiado los efectos del mercurio, y es citado por AP, los niveles de mercurio dentro de esas tiendas son 20 a 40 veces mayores que los niveles permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y afuera de ellas son de 10 a 20 veces mayores.
