En la naturaleza ocurren procesos que no se aprecian a simple vista, como los que intervienen en la formación de un nuevo individuo y en el funcionamiento de los organismos. Durante décadas, esto ha intrigado e inspirado a los científicos, quienes han tratado de replicar reacciones y procesos microscópicos de la naturaleza para crear cosas nuevas.
Así por ejemplo, han manipulado la materia a escala nanométrica (1 nano = milmillonésima parte de un metro) para imitar la nanoestructura de las hojas de la flor de loto, y crear superficies repelentes al agua, y han tratado de copiar la estructura de la telaraña, para hacer materiales resistentes y ligeros que puedan usarse en diversos productos.
La manufactura molecular ha originado nanotubos de carbono, chips de 45nm, nanopartículas para revestimientos y otras funciones, que hoy día están incorporados en productos de belleza, plásticos, electrodomésticos y otros.
En el campo de la salud, se experimenta con nanotecnología para crear dendrímeros capaces de detectar células cancerosas y administrar drogas en zonas específicas. (Vea: http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2008/11/08/hoy/vivir/1582812.html#).




