Una misión internacional desde el espacio exterior graficará la salinidad de los océanos, que hoy tienen su Día Mundial, con la ayuda de una nave espacial.
La nave, que llevará instrumentos de Estados Unidos y otras naciones, deberá ser lanzada el jueves por un cohete Delta 2 desde la base aérea de Vandenberg, en la costa central de California.
La nave orbitará la Tierra a una altura de 657 kilómetros y utilizará un instrumento construido por la NASA para detectar los cambios semanales en los niveles de sal en el mar.
El instrumento Aquarius de la NASA es tan sensible que puede detectar cambios equivalentes a los de una pizca de sal en un galón de agua. Casi tres cuartas partes de la superficie terrestre están cubiertas por agua, la cual contiene alrededor de 3.5% de sal. Aunque la cantidad de sal en los océanos del mundo se mantiene prácticamente igual, varía su concentración en las capas marinas superiores de todo el planeta.
Entender cuán salobre es la superficie del mar ayudará a los investigadores a pronosticar mejor los futuros cambios climáticos y fenómenos meteorológicos de corto plazo —como El Niño y su alter ego, La Niña— que pueden tener efectos profundos en el resto del mundo con el paso del tiempo.
Una flota de satélites artificiales proporciona información actualizada sobre las temperaturas superficiales del mar, los cambios del nivel del océano y los vientos sobre sus superficies, pero hasta la fecha las mediciones de las sales disueltas, registradas mediante buques y boyas, han sido limitadas y esporádicas.
“Hay grandes extensiones del océano donde nunca se han recogido muestras de salinidad”, dijo el especialista de la NASA Eric Lindstrom durante una conferencia de prensa previa al lanzamiento.
El Aquarius, de 287 millones de dólares, está diseñado para medir la energía de microondas que emite el océano, lo que le dará a los científicos una idea de su salinidad. En el proyecto participan especialmente la NASA y la agencia espacial argentina, CONAE. Otros países participantes son Brasil, Canadá, Francia e Italia, que recolectarán los datos ambientales.
