Cuando se viaja a París, hay por lo menos dos actividades obligadas: visitar la Torre Eiffel e ir a la tumba de Jim Morrison en el cementerio Pére Lachaise.
De acuerdo con la agencia de noticias Ansa, eso fue lo que le dijeron a Francesca una vez pisó la capital francesa a pocos días de cumplirse el 40 aniversario de la muerte Morrison, cantante y poeta que lideró la banda estadounidense The Doors.
Es que Jim, con sus virtudes y defectos, logró poner en el mapa del rock a los estadounidenses The Doors, cuando todo el mundo hablaba de la efervescencia de bandas británicas como los Beatles o los Rolling Stones.
Sin duda, Morrison con The Doors fue una de las respuestas norteamericanas a la llamada British invasion, plantea el promotor artístico Fabricio Mejía, integrante de la Fundación Rockistmo.
El controversial Morrison lo cambió todo; era un poeta prestado al rock n’ roll, influenciado por la lectura de los textos de Friedrich Nietzsche, William Blake y Charles Baudelaire, entre otros, comenta, por su parte, el productor audiovisual Ernesto Pérez Mauri, un devoto simpatizante del rock.
En 1991 hubo un resurgimiento en el interés popular por la banda a raíz del estreno de la película The Doors de Oliver Stone.
En este drama musical fue el actor Val Kilmer quien interpretó al Rey Lagarto, como también se le conocía a Jim Morrison
Aquí en Panamá muchos conocieron al grupo gracias a esta cinta, porque por esos días las emisoras tocaron mucho sus temas, recuerda Mejía.
Pero lo que le dio a Morrison y The Doors el carácter de leyenda permanente fue la poesía oscura de sus canciones, considera Christian Torres, bajista de la banda panameña de rock Rabanes.
