Dicen que la música amansa a las fieras y parece que, además, sirve para relajar a los bebés en el vientre de la madre antes de nacer. Pero, no todas las melodías son adecuadas para este objetivo.
A Marta Coronado, cuando estaba embarazada, su ginecólogo le recomendó que pusiera música suave al bebé, “ya que según él así el niño saldría más tranquilo, pero no fue así: mi hijo es inquieto”.
Según el ginecólogo Darcy Smith, un bebé empieza a escuchar estímulos externos desde el tercer mes de gestación, ya que “a esa edad tiene sus oídos listos para escuchar”.
Sin embargo, sugiere que las melodías que escuche sean calmadas, tranquilas, sin tonos muy fuertes, como el de un tambor o el reggae, que no son adecuados.
Smith destaca que no se trata de que el niño no pueda oír un reggae, una salsa o un rock, pero que “hay que evitar que esta sea la música predominante del niño”.
En estos casos -dice Smith- se recomienda por ejemplo música clásica o balada.
Además, una mujer embarazada debe evitar ir a discotecas “o, por ejemplo ahora que vienen los carnavales, esto no es bueno, porque, en ocasiones, ellas sienten que el bebé se mueve y piensan que es que le gusta. Pero no es así, sino todo lo contrario: tal vez esos movimientos son señales de rechazo al ruido que escuchan”, agrega.
El tipo de música que escuche el bebé durante la gestación puede influir en su carácter. Así, el ginecólogo dice que, si se le da música suave, generalmente van a ser niños tranquilos “y se puede continuar con esta técnica mientras el niño siga creciendo”.
Por su parte, la psicóloga Maybet Pérez aconseja la música instrumental, “porque tiende a relajar a los niños y a estimularlos”.
En la página web bebesangelitos.com se explica que la música para bebés se caracteriza por ser sumamente relajante.
Además, esas melodías que escuchó durante el embarazo tendrán el efecto de generarle armonía y paz después de su nacimiento.
