uién en vida fue conocido como Nele Kantule mítico personaje de la Comarca de Kuna Yala, cumplió 62 años de su fallecimiento el domingo 3 de septiembre pasado.
Aristides Cajar Escala escribió para entonces una de esas crónicas que el tan profesionalmente nos suele ofrecer.
Desde varios días atrás habíamos sostenido varias conversaciones con el buen amigo Jesús Smith Kantule nieto de Nele Kantule y con el fin de elaborar esta crónica de hoy que por motivos de tiempo no alcanzó a ser publicada en la semana anterior.
Mucho lo pensamos, ¿volvería La Prensa por intermedio de estas "Raíces" a referirse al recordado personaje al que cada día sus congéneres le tienen más admiración? Pues claro que sí, ni un instante lo dudamos. Todo lo que se refiera a la historia de nuestros ¿hermanos? en muchos sentidos deberían ser nuestros padres (¿qué tal lo del respeto a la naturaleza que ellos profesan?) gozará de nuestro interés.
Y por todo esto es que se vuelve a hablar del visionario Nele Kantule Yguaibiliginia esta nueva vez. El adivino, algo así como Profeta. El hombre que presentía lo que su pueblo debería ser, al que con frecuencia se le consultaba, el que fue uno de los artífices de la sangrienta proclamación (veinticinco muertos y varios heridos de la República de Tule) el que continúa siendo para sus congéneres, motivo de admiración, se merece dos artículos y muchos más.
¿Hasta cuando el desprecio de nosotros los hombres blancos a los verdaderos propietarios de estas tierras que no hemos hecho más que arrebatárselas con criminal asiduidad?
Pues bien nuestro personaje de hoy, nació en 1868 en la población isleña de Puturgandí. A los 30 años es nombrado vocero del Jefe o Sahila Yaigun. Los dos se trasladan a la isla de Ustupu. En 1916 Kantule es nombrado Sahila del lugar.
Se hace amigo de los líderes jóvenes Kunas (Carlos Robinson, Claudio Iglesias y demás) después rivalizan. Comienza a envíar los niños a las escuelas para que se instruyan.
Empieza a germinar entre los Kunas y con mucha razón un sentimiento de rencor hacia las autoridades centrales que querían cambiar sus costumbres, su cultura tradicional, querían quitarle sus tierras, los irrespetaban también, los menospreciaban a ellos y a sus mujeres. Un fermento por queresrse separar, de crear una nación propia toma cada vez más presencia y Nele Kantule se convierte en uno de los principales líderes de ese movimiento que estalla en forma violenta en febrero de 1925. Ceferino Colman, tío suyo también lo respalda.
El norteamericano Richard Mairsh los anima (¿cuál sería su verdadera intención para ello, hasta les elaboró una Constitución Política).
Como consecuencia de lo anterior, el Gobierno Nacional transa con los revolucionarios quienes obtienen varias ventajas. Mucho más se puede escribir sobre la vida de Kantule. Cerremos estas líneas con una de sus frases que nos proporcionó su nieto Jesús "Quiero que la cultura de mi pueblo perdure dentro de la de otros pueblos. Pues en la expresión cultural de un pueblo está el sello ineludible de la esencia de la libertad, de la dignidad y de su respeto como pueblo". No cabe la menor duda que para una persona que no hablaba nuestro idioma, el todo es digno de admiración.
Textos: Harry Castro Stanziola Fotografías: Procesadas por Ricardo López Arias Comentarios: vivir+@prensa.com






