Almar van der Krogt estaba navegando por internet en 2009 cuando encontró un sitio que presentaba olas en movimiento en colores de neón.
Su simplicidad y el movimiento constante lo cautivaron. En las semanas siguientes, casi todos los días volvió al sitio para mirarlo. Muy pronto, Van der Krogt, consultor en internet y coleccionista de arte, se dio cuenta de que era algo que quería tener.
“Ni siquiera sabía si era posible comprar algo así, pero debía intentarlo”, dice. “Me preocupaba la idea de que pudiera dejar de estar online”.
El sitio, titulado Vai Avanti (¡Avanza!), es arte online de Rafael Rozendaal, un holandés de 31 años que ha vendido 17 de dichas obras por 4 mil dólares cada una desde 2008.
El nombre de los compradores se agrega a la página del título y estos reciben un código fuente html. No pueden sacar los sitios fuera de línea o hacerlos privados, ni tampoco pueden modificar las imágenes o pasar avisos publicitarios. Van der Krogt compró dos.
Entre las demás obras online de Rozendaal figuran Stagnation Means Decline, que muestra dólares apilándose, y Love Game Set, que muestra un partido de tenis sin jugadores. Su trabajo pertenece al género artístico de los nuevos medios, que utilizan tecnologías como computadoras, robots y sensores electrónicos.
Esta forma de arte ha planteado varios interrogantes a los coleccionistas y museos, especialmente durante la última década, respecto de cómo reproducir o salvar la obra a medida que la tecnología evoluciona. El arte con soporte tecnológico tardó años en ganar aceptación.
