Del 19 al 21 de enero de 2006, Panamá será anfitrión, por tercer año consecutivo, de los grandes exponentes del jazz contemporáneo. Músicos que de alguna u otra manera han transformado el pentagrama mundial con apuestas novedosas y la búsqueda de nuevos sonidos en las raíces más profundas, como es el caso de Randy Weston, por nombrar un ejemplo.
Su piano ha estado influenciado por la historia, cultura y espiritualidad africana, concentrando esa esencia con el blues y el latin jazz afrocubano, estilo con el que el saxofonista David Sánchez, en 1991, invitado por Dizzy Gillespie para participar en la United Nations Orquestra, y el contrabajista Santi Dibriano, han sido identificados internacionalmente.
La nota clave para esta versión será el homenaje al legendario Mauricio Smith, flautista panameño que compartió escenarios con Frank Sinatra, Beny Moré, Tito Puente, Harry Belafonte, Eartha Kitt y Dizzy Gillespie, entre otros.
Para los menos ortodoxos, la Fundación Danilo Pérez, organizadora del evento, ha invitado al guitarrista Kurt Rosenwinkel, ícono de las nuevas cuerdas y niño mimado de la disquera Verve, cuya interesante propuesta radica en la mezcla del sonido de su guitarra con su propia voz.
Pero definitivamente este será un festival en el que la música panameña y sus gestores tendrán tanta o más presencia que los invitados extranjeros.
Carlos Garnett, Patricia Vlieg, Mauricio Smith Jr. y la Big Band de la Universidad de Panamá, compartirán el escenario también con intérpretes del folclor nacional, sin olvidar los entrenamientos que destacan la asistencia del Conservatorio de New England.

