Después de seis días de intensa actividad, la XI edición de la Feria del Libro de Panamá fue clausurada este domingo con un balance exitoso, según sus organizadores, quienes ven un buen futuro para el mercado de los libros a partir del interés del público en días pasados.
"No quiero que me vuelvan a decir que en Panamá no se lee", exclamó en conversación con Acan-Efe Orit Btesh, presidenta de la Cámara Panameña del Libro, que organiza la actividad. Btesh destacó las extensas filas de lectores que buscaban autógrafos de sus escritores favoritos, sobre todo de los españoles María Dueñas (El tiempo entre costuras) e Idelfonso Falcones (La catedral del mar), y del italiano Walter Riso (Amar o depender), quien con el coloquio "Amores sin apegos" llenó la noche del sábado el teatro del centro donde se realiza la feria.
"Pienso que tuvimos escritores de primer nivel y estoy muy contenta porque salieron felices de Panamá y sintieron el dinamismo", valoró Btesh.
Además de los más populares, fue notorio el carisma del público con el mexicano Benito Taibo (Persona normal), buscado y elogiado por jóvenes y padres de familia. Y también con Juan Pablo Escobar, hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria, quien narra sus memorias veintiún años después de la muerte de su progenitor, en el libro Pablo Escobar, mi padre.
En el acto de cierre se expresaron elogios al principal invitado de la feria, Guatemala, país al cual Btesh deseó una "primavera eterna", en presencia de su embajadora en Panamá, Anamaría Diéguez Arévalo.
