En el mundo, los productos orgánicos -libres de químicos- están en pleno auge, pero Panamá aún no se ha contagiado del todo de esta tendencia.
Aún con los beneficios que aportan, son pocas las empresas que los venden. En el supermercado Deli K dedican una sección a ellos, y Orgánica vende solo estos productos. Pero en casi todos los supermercados están mezclados con los tradicionales.
Según Roselis Sánchez, dueña de Orgánica, la poca presencia de los productos orgánicos en Panamá se debe a que la certificación que deben obtener los productores cuesta más de 500 dólares. Por eso, cuenta, hay varios que se han unido para poder pagarla. En Santa Fe (Veraguas), por ejemplo, 30 productores se aliaron. En El Valle de Antón, Darién y Chiriquí otros hicieron lo mismo.
La poca presencia de los productos, sumado a que son más caros que los tradicionales, los hacen menos accesibles (vea tabla).
Pocas personas, asegura Sánchez, consumen solo productos orgánicos. Al menos en Panamá, país en el que no se produce carne ni leche orgánica natural.
Sin embargo, en Deli K y en Orgánica -locales visitados por este diario-, la variedad es grande. Hay desde medicinas, vitaminas, pasta de dientes, scrub y labiales, hasta bloqueadores, galletas, papel higiénico, detergente, pollo, verduras, arroces y aceites orgánicos. Casi todo es importado.
“Es que, aun cuando la agricultura orgánica es sustentable y beneficiosa para el ambiente, en Panamá hay pocos ejemplos de producción orgánica más allá del café”, concluye la ambientalista Raisa Banfield.
SOMOS LO QUE COMEMOS
Frutas - Según Quality Low Input Food (de la Unión Europea) las frutas orgánicas tienen 40% más antioxidantes que los cultivos no orgánicos.
Carnes - Las orgánicas son más magras, pues tienen menos grasa intramuscular.
Químicos - Los productos orgánicos no tienen residuos químicos, aditivos, fertilizantes, hormonas ni plaguicidas.
