El istmo, sus problemas, sus complejidades y desafíos son analizados desde hace una década por jóvenes de otros países. Son estudiantes que ansían palpar la naturaleza, ser testigos de la transformación de una sociedad, mezclarse con una rica cultura y sentirse parte de la solución a un mundo conectado.
Panamá busca constituirse como un destino académico y la primera misión se enfoca en aumentar el flujo de alumnos estadounidenses en salones de universidades locales y centros internacionales, hasta ahora mil 106 alumnos por año.

Para cumplir con este primer objetivo, un grupo de panameños [organizado bajo el paraguas de Fundación Ciudad del Saber] presentará a finales del mes de mayo la oferta educativa y científica disponible en el país, en la conferencia anual de la Asociación Internacional de Educadores (Nafsa, por sus siglas en inglés), la más grande del mundo, que tendrá lugar en Denver, Colorado, EU.
Según Rolando Armuelles, vicepresidente de Desarrollo de Negocios de la Fundación Ciudad del Saber, en Asia, India y China son países que envían con mayor frecuencia sus jóvenes en formación al resto del planeta.
“Estos dos países envían cerca de medio millón de estudiantes al extranjero cada año, sobre todo a los Estados Unidos e Inglaterra”.
Una mirada ambiciosa sería planear cómo atraerlos al istmo, reconoce Armuelles, -pero actualmente existen obstáculos para este segmento, puesto que Panamá limita la entrada a ciudadanos de India y China- se explica. Previendo un panorama favorecedor para el florecimiento del denominado “destino académico”, incluyendo a Asia dentro de la estrategia, el Estado podría hacer una excepción si se trata de personas que vienen a suelo patrio por estudios, sugiere el visionario.

El istmo, destino académico
Panamá es atractivo para los estudiantes de otros confines por su manejo del dólar como moneda, su diversidad étnica y cultural, su interconexión con la región, su diversidad biológica y la presencia de importantes centros de investigación.
Está demostrado que un campus universitario de gran reputación genera una economía vibrante a su alrededor, como pudiera considerarse el ejemplo de Harvard, en Estados Unidos.
“Los estudiantes mueven la economía con la matrícula, alquilando apartamentos, hospedándose en hoteles, consumiendo en comercios de la ciudad, pero también en los pueblos pequeños del interior”, refuerza Rolando Armuelles, vicepresidente de Desarrollo de Negocios de Ciudad del Saber, sobre el mecanismo del destino académico que interesa a Panamá.
Para Alexandra Anyfanti, vicerrectora de Asuntos Académicos en la Florida State University Panama, el movimiento de alumnos estadounidenses se produce con regularidad. “Aproximadamente 10 alumnos por semestre llegan a la universidad”. Algunos de ellos son los que entran por primera vez a su formación superior, es decir, son los de primer ingreso, señala.
Cifras
“Los estudiantes salen de sus fronteras porque quieren conocer otra realidad”, justifica Zvia Leibler Danon, gerente de Educación del Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y El Caribe (Cathalac), una de las instituciones con presencia en la región que, a partir de sus investigaciones aplicadas en temas relacionados al medio ambiente y cambio climático, desarrolla programas educativos para promover el conocimiento tanto a profesionales como a universitarios.
Más de 40 estudiantes de 25 países del continente americano han tomado los cursos, diplomados y capacitaciones que ofrecen en la organización destinada a promover el desarrollo sostenible, estima Leibler Danon, responsable del conjunto de programas educativos.Cathalac, además, ofrece formación en línea de hasta seis meses de duración con profesores de Colombia, Perú, Guatemala, España y Alemania, en español, al que acceden interesados, en su mayoría profesionales, en América Latina y el Caribe.

Diversificación
Los campos promovidos para estudio en Panamá por sus fortalezas son logística, ingeniería civil, finanzas, medio ambiente y biología.El aprendizaje del idioma castellano no se contempla como uno de los fuertes para ofrecer a extranjeros, pero es una característica inherente a cada programa. “Aunque los programas cuenten con traductores de habla inglesa, los estudiantes tienen la oportunidad de afianzar el castellano en sus incursiones al campo, durante su cotidianidad o en los paseos que realice dentro del país”, argumenta Lleibler Danon.
Panamá ofrece a los estudiantes dinámicos escenarios para estudiar por ser un país en desarrollo. Lo que para los ciudadanos nacionales pudiera significar una “crisis”, a los estudiantes extranjeros les resulta una oportunidad valiosa para presentar un estudio. “En el lado social... desde las invasiones de tierras hasta nuestro concepto de democracia, las manifestaciones del folclor son material de investigación”, indica Armuelles.
Aunque con un margen de mejora, Armuelles resalta que sistemas como la infraestructura portuaria y aeroportuaria, el centro bancario y algunos institutos activos en biociencias, refuerzan el interés de la educación para extranjeros.
Las instituciones educativas con capacidad para atender la demanda de universitarios foráneos son la Secretaría de Ciencia y Tecnología de Panamá (Senacyt), la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP), la Quality Leadership University y cuatro centros internacionales con filial en el istmo: la Florida State University, la University of South Florida, la Universidad Francisco Marroquín y la Universidad Interamericana de Puerto Rico.

Uno de los beneficios de esta experiencia o la llamada “internacionalización educativa” es que los estudiantes se conviertan luego en embajadores de Panamá, ya que por lo general conversan con sus amistades y los invitan a venir. Muchos regresan en otras ocasiones, lo que ayuda al crecimiento de la marca país y así crear fuentes para el turismo nacional, concuerdan los consultados.



