Varias personas han preguntado por la muñeca que pasea en una tienda de la localidad que no es El Machetazo. Y el doble ha comprado muñecas que caminan, pensando que se trata de la muñeca. Incluso la competencia se ha acercado al almacén que lanzó la campaña, para pedirla y poder venderla en su propio local.
El mismo almacén El Machetazo ha tenido que materializar el concepto, vendiendo Barbies con carro, muñecas que trotan o se mueven, como "muñecas que pasean", porque originalmente la idea se creó para asociar la fijación de una niña por un juguete y la rifa de ocho vehículos, no para vender un juguete específico.
El equipo creativo del comercial decidió que la muñeca paseara, "porque si hablábamos de una que silba, tenía que existir y El Machetazo no iba a producir ese producto. Por otra parte, una que pasea puede ser cualquiera", explica Lucía Bonadíes, directora creativa de Insight DDBO. Para ella, el éxito de la campaña se debe, sobre todo, a la identificación que tiene El Machetazo con el público y a un mensaje con el que la gente podía identificarse fácilmente, "porque es algo que realmente le sucede a los padres de familia y a los niños".
Pero para que una buena idea pueda llegar a la gente de la manera correcta, también tiene que ver la realización y en ese caso, el director del comercial, Alberto Rodríguez (Parrokino), destaca la elección de Maylena Ortiz de 6 años, como protagonista. "Era importante que ella dijera las cosas sin parecer malcriada, sino frustrada.
Que simplemente quisiera una cosa en la vida, la muñeca que pasea, nada más". Y en ese sentido fue fundamental la elección de la actriz. Maylena fue preseleccionada de la agencia de modelos Casting y luego tuvo que hacer una prueba de actuación con siete niñas más. "Desde el primer momento nos impactó.
Hubo que darle ciertas instrucciones, pero ella era muy natural", asegura. El éxito de la cuña, según Rodríguez, se debe a " una buena idea, sencilla de asimilar para el público y una frase que se puede aplicar a cualquier cosa, "valiéndose de la jocosidad innata del panameño".
